Gobierno de Costa Rica 2014-2018: ¿Nuevo partido? ¿Nuevas políticas? ¿Hacia dónde vamos?

El 6 de abril, el señor Luis Guillermo Solís Rivera, al ganar las elecciones en segunda ronda, empezó a configurar más a fondo el mandato que empezaría a regir un mes después. Perteneciendo al Partido Acción Ciudadana (PAC), primero como precandidato y luego como candidato a la presidencia, emprendió el reto de ser gobernante de la “suiza centroamericana”, y claro, nadie dijo que era fácil, pero a la población desde el comienzo de su trabajo le siguen surgiendo dudas sobre su pasado en el Partido Liberación Nacional (PLN) (del cual no se olvida la trayectoria de este partido en el gobierno de turno desde el 2006 al 2014 con Óscar Arias y Laura Chinchilla).

Para entender lo que pasa hoy, hay que dar una mirada al pasado. No se puede olvidar la labor que cumplió Solís en este partido por tantos años como Jefe de gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores, Embajador de Asuntos Centroamericanos y como último puesto, Secretario General del partido. Si bien sus afinidades políticas cambiaron al integrarse al PAC desde el 2008, y la mayoría de los votos en elecciones presidenciales le dieron el gane, Costa Rica no puede pretender que este cambio de partidos mediante el traspaso de poderes sea una solución para toda la problemática que enfrenta el país desde hace más 25 años.

Hubo un cambio en el imaginario de la población costarricense durante estas elecciones; en primera ronda 3 partidos con ideologías diferentes: conservadores, progresistas y reformistas, lograron posicionarse en los primeros puestos, respectivamente. Quedando el Frente Amplio con un tercer lugar, logró acrecentar los curules en la Asamblea Legislativa, de 2 a 8 puestos. En segunda ronda el triunfo del PAC sobre el PLN fue arrasador, un cambio sin lugar a dudas en la historia de este país, ya que ningún otro partido aparte del PLN o el PUSC (Partido Unidad Social Cristiana) había ganado las elecciones en 40 años. Esto denota un cambio en el pensamiento de los ciudadanos y las ciudadanas, ya que después de tantos años quieren ver al país avanzar, por lo que un cambio de partido les da seguridad de la transformación hacia una realidad diferente.

Sin embargo, este cambio se produce en este momento solo en el imaginario, ya que la ideología reformista es tildada de comunista, siendo en realidad un partido de reformas; a demás en estos 4 meses del actual gobierno han llovido críticas para el presidente y para su equipo de trabajo, teniendo en cuenta que la clase alta política económica de este territorio quiere decidir como gobernar al país por medio de Solís, como pasó en el proceso Chinchilla-Miranda y los hermanos Arias.

En el discurso de los 100 días laborados, el presidente opto por denunciar algunos actos corruptos del gobierno de turno anterior, pedir apoyo para formar alianzas de acción y buscar una orientación al diálogo con los sectores sociales del país. Para mucha gente el discurso fue sin rumbo y sin concreción, para otra parte, fue brillante y atinado. Al país entonces sólo le queda preguntarse: ¿hacia dónde vamos?, el gobierno no ha definido un rumbo concreto, su posición hasta el presente no se ha posicionado del lado de la gente ni del lado de la empresa privada. Por un lado se expresan los actos de corrupción pero no se realizan denuncian claras, se plantean diálogos con los sectores populares, que si bien no se pueden realizar de la noche a la mañana, la gente lleva esperando mucho tiempo para que todo se quede en la resolución sobre una mesa de diálogos sin ver acciones concretas. Y lo más importante, Costa Rica no se encuentra en un paso al socialismo, ya que este ni siquiera ha sido proyectado en la realidad actual del país. Cada día se ven más políticas neoliberales que han sido implantadas desde hace décadas y no hay un cambio aún que muestre un rumbo diferente. Los cambios empiezan por tomar las riendas del camino y plantearse un presente y un futuro diferentes, que beneficien a la mayoría de la población y que las condiciones de nuestra gente cambien a condiciones humanas de vida. Tomar las riendas de un país, dejar el populismo y la indecisión a un lado, trabajar en conjunto con su partido y las alianzas estratégicas que se puedan realizar para beneficiar a la clase baja de la población y no a la clase alta de este país, que ya por mucho tiempo se ha aprovechado y ha seguido apropiándose de los recursos físicos, naturales, económicos y políticos que tiene el país.

A la población se nos convoca a seguir en pie de lucha, al no adormecimiento de los movimientos sociales y a un despertar que nos haga luchar por esta tierra que nos vio llegar y que le debemos tanto, a este país es hora de crearle una patria, una patria no inventada en símbolos patrios, fútbol y politiquería. Una patria que nos haga sentir de aquí por las luchas, por los esfuerzos de miles de personas que se mantienen de rodillas para mantener al país en pie.

Valeria Vargas León

Colectivo Mujer Ser

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